Y para cerrar con broche de oro, aquí les traemos a los finalistas -dos de tres, esperando que aparezca el tercero- del concurso que hemos estado compartiendo los últimos meses. Porque todos merecen una mención, vale decir que estos dos proyectos destacan particularmente por el cuidado y delicadeza en la resolución de un mercado que conserva la escala barrial dentro de un área extensa con escala metropolitana.

En una extensión de 8803.52 m2, la Cooperativa de Servicios Especiales Mercado El Ermitaño L.T.D.A. organiza el concurso para el proyecto del nuevo “Mercado EL Ermitaño”. El cual, con cincuenta años de actividad, es el mercado de abasto más antiguo y más importante del distrito de Independencia y Lima Norte; que presenta la urgencia de plantear una reestructuración en la estrategia comercial y en consecuencia de la infraestructura del mercado.

El objetivo es consolidar a este mercado como uno de los centros de abasto más importantes de Independencia y de Lima Norte, contribuyendo de esta manera al desarrollo de la economía local aportando bienestar dentro del distrito, así como también a la economía de Lima Norte. Este nuevo  espacio urbano-comercial, a pesar de ser privado tiene un componente social muy grande.

© Arq. Ruben Kaliksztein © Arq. Ruben Kaliksztein

UNKU

Equipo: Arq. Marcos Kaliksztein + Arq. Rubén Kaliksztein (KALIKSZTEIN ARQUITECTOS) + Arq. Gleen Goicochea + Bach. Arq. Nadia Polo
Desarrollo: Bach. Arq. Gabriela Mayta, Bach. Arq. Miguel Neciosup
Renders: RAAM Atelier, Gleen Goicochea
Fotografías: Ruben Kaliksztein Fihman 

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Emplazado en un barrio con características de autoconstrucción, el mercado pierde su carácter urbano al encontrarse encerrado en dos grandes lotes que lo rodean  y lo convierte en una suerte de galpón desordenado, cuya relación urbana se vuelve inexistente. Se pretende evitar que el mercado pierda presencia a nivel interdistrital quedándose como un gran mercado concurrido, pero sin el poder de atracción que lo caracterizaba.

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Frente a esta premisa, se propone un edificio fraccionado en volúmenes de distintas dimensiones formando un tejido adaptado a la trama barrial a fin de recuperar la escala del entorno inmediato y a nivel peatonal. De esta forma, se plantea una huella de piezas extraídas que marcan las entradas de la edificación en concordancia con la idea de integración interior- exterior.

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Se plantean siete ingresos, siendo dos los principales (en los linderos más cortos); y por la avenida Los Pinos, el más jerárquico, donde se plantea el acceso peatonal más importante con la intención de generar un buen entendimiento entre el edificio y el público, acogiéndolos bajo una luz difusa controlada que domina la plaza principal de acceso. Por la Avenida Los Robles se ha planteado una bahía diferenciada para taxis y moto taxis, para resolver el caos vehicular. Por esta avenida también se ha ubicado el ingreso de los camiones de carga y descarga de forma que no afecte la circulación peatonal, ya que uno de los principales problemas que existe en el mercado es el cruce de flujos internos con flujos visitantes.

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En el primer nivel, se designaron los giros de mayor concurrencia, pero a la vez, mezclarlos con giros de mayor estancia por horas dentro del mercado, esto con el deseo de dinamizar todo el tiempo el edificio. En el segundo nivel, se plantean los giros de comida y jugos entre otros, distribuidos alrededor de un gran patio alargado con perforaciones mediante puentes intermedios obteniendo dobles alturas hacia el primer nivel con la percepción de relacionar la atmósfera comercial con el nivel superior uniendo las dos crujías del mercado. De esta forma, se completan recorridos transversales y longitudinales, rescatando el enfoque de iluminación natural desde el gran techo invertido a dos aguas que se encuentra a lo largo del edificio iluminando naturalmente hasta la planta baja.

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Asimismo, en el último nivel se ha proyectado una pampa de actividades itinerantes, la cual puede ser usada para otras festividades.  Es importante rescatar que dicha “pampa” es un espacio importante para el comercio e ingresos económicos para los miembros de la Cooperativa, por lo que se plantea como un gran espacio con un orden diferente y relacionado con los flujos del proyecto.

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En el techo se han planteado áreas deportivas alquilables que puede convertirse eventualmente en salones de baile o explanada para conciertos, ferias de comida, festividades, campeonatos etc. Asimismo, funciona como un parque seco extenso con cierta área verde concentrada en los perímetros para que las jardineras puedan descolgar enredaderas hacia el exterior a fin de suavizar la dureza típica de los espacios comerciales.

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FRUNA

Equipo: Arq. Pablo Díaz (LABORATORIO URBANO DE LIMA) + Arq. Juan Caycho + Arq. Cristal Gordillo + Arq. Gianfranco de La Cruz
Renders: Astaller

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El proyecto busca proporcionar soluciones a las principales problemáticas que han identificado tantos los socios como los visitantes del mercado actual: Se propone una infraestructura cuyo orden optimice la ubicación de los usuarios dentro de la misma, así como los desplazamientos de la mercadería y socios; asimismo, mediante la ubicación del programa se busca que este funcione estratégicamente con los horarios, de manera que se amplía la cantidad de horas que el mercado puede permanecer abierto, este factor no solo beneficiaría a los socios, sino además al contexto.

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Por otro lado, la disposición de los giros regulariza el orden del edificio y mejora la percepción del usuario dentro del mercado, a semejanza de los supermercados actuales, sería mucho más claro realizar las compras mediante el agrupamiento según tipo de venta.

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Los patios de comida, Salón Comunal y Guardería, también le otorgan un carácter de consolidación al Mercado, además de solventar las principales carencias del estado actual.La propuesta también contempla posibles locales de alquiler en las fachadas, con el fin de generar ganancias para el mercado, optimizar su imagen y que este logre rescatar características tanto de los centros comerciales como del mercado tradicional.

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Las decisiones relacionadas al volumen tuvieron como principal fin obtener una escala amable con el contexto y el peatón, que respondiera a las alturas del contexto y lo requerido por los socios. La orientación del proyecto responde a las condiciones climáticas del lugar: mediante el uso de teatinas se resuelve la ventilación e iluminación de forma natural.

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La principal pieza del Mercado el Ermitaño es el módulo tipo, el cual se adapta a los distintos giros propuestos: Este emplea las mismas medidas para que todos los socios cuenten con la misma área útil, y se construye en base a bloquetas de concreto en el nivel bajo, y de planchas de aluzinc, estructuradas con perfiles de acero, en el área de almacén, que se ubica directamente sobre el negocio de cada socio. De esta forma se busca agilizar la movilización de mercadería, proporcionar mayor altura al mercado, además de ventilar e iluminar de forma óptima.

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Agradecimiento especial al Arq. Gleen Goicochea y al Arq. Juan Caycho por compartir sus respectivas experiencias en el concurso.